Qué ver y hacer  en Santiago de Compostela

Hacía tiempo que quería escribir un post sobre qué ver y hacer en Santiago de Compostela, la capital de Galicia. Y la verdad es que los motivos de mis visitas son los más variopintos, desde actos varios, cursos y saraos, a tomar unos vinos con amigos o comer en un nuevo local.

Pero este quiero plantearlo como un fin de semana en Santiago de Compostela, una ciudad llena de vida, de piedra… y de agua. Luego ya haré otros. 

No es un tópico, en Santiago de Compostela llueve mucho, y de hecho se dice que allí “la lluvia es arte”. Así que la primera recomendación, y muy importante en todos los viajes, en mirar la previsión meteorológica. 

Tranquilidad que el agua solo moja, aunque voy a plantear la visita entre los meses entre mayo y septiembre, siempre con mejor tiempo. 

Cómo llegar a Santiago de Compostela

Existen varias opciones. Yo desde Pontevedra me desplazo en coche o en tren. Desde otras ciudades como Vigo, A Coruña, Ourense o Vilagarcia es muy fácil llegar a Santiago en tren o autobús. 

Si viajas en avión a Santiago de Compostela puedes hacerlo a su aeropuerto internacional (SCQ) , al que llegan diariamente varios vuelos nacionales y extranjeros. 

Desde el aeropuerto tienes un aerobús que te lleva a la estación de autobuses con varias paradas en la ciudad.

Si prefieres reservar un traslado aquí tienes toda la info, este servicio te recogerá en el aeropuerto y os dejará en la puerta el hotel. 

Aparcar en Santiago de Compostela

Yo, mi coche lo dejo en el parking municipal de Belvís, que tiene unos precios muy económicos y fraccionados por minutos y está bastante céntrico, es el más económico. 

Ideas para conocer Santiago 

Si llegas un viernes a media tarde, lo mejor es dejar las cosas en el alojamiento de turno y darte una vuelta por las calles de la zona vieja. Déjate llevar y piérdete por sus estrechas rúas (“calles”), ya encontrarás –o preguntarás– algún lugar de referencia.

Es maravilloso disfrutar callejeando y observar cada rincón, cada casa y, si te gusta como a mí, fotografiar cada instante. 

Sin tráfico, pero lleno de gente deambulando de un lado a otro por el casco histórico de Santiago de Compostela. Hasta con lluvia es bonita, pero con sol y calorcito se disfruta más.

Después acércate a la calle del Franco, la calle turística más conocida y llena de bares y restaurantes y de tiendas de recuerdos también.

Sabed que el nombre no tiene nada que ver con nuestro dictador, si no que es por dónde entraban los ‘francos’, uno de los pueblos que se acercaron a estas tierras.

De Cañas y pinchos por Santiago 

Como ya será horario “de noche” verás cómo aumenta el bullicio y la calle se llena de gente, transitando de bar en bar (es famoso el recorrido París-Dakar entre dos establecimientos que así se llaman y que realizaban los estudiantes en las noches universitarias). 

Los bares comienzan a servir cervezas, vermús y vinos ofreciendo (casi) siempre una tapa (un pincho en realidad) de cortesía.La calle de la Raíña es la prolongación del Franco y la verdad que yendo a 3-4 sitios sales casi cenado. 

Para picar algo entre estas dos calles yo recomiendo clásicos como el remozado Abellá y sus famosos ‘cocodrilos’ (filetes de raxo a la plancha encima de una rebanada de pan), el Orella, que te pone una bandejita de oreja de cerdo con picante).

Gato Negro (este para que conozcas unos de los “must” de la ciudad, pero no te pone pincho, aunque yo te recomendaría que pidieses 1-2 raciones con la consumición) y el San Jaime, que te asegura un picho de tortilla, empanada y/o croqueta.

De entre todos quizás destacaría A Barrola en las primeras y El Papatorio en las segundas. También los hay más modernetes (A Noiesa), de ‘pintxos’ tipo vasco (A Taberna do Bispo) o cadenas de casas de comidas, como la gallega O Fogar do Santiso.

La noche compostelana

Como te marcharás el domingo por la tarde, y no es bueno que te vayas con una resaca encima, te recomiendo dar una vuelta ahora y conocer lo que queda de la noche compostelana, por si se te complica… 

Lejos de aquella algarabía de los 1980 y 1990, cuando los jueves universitarios de Santiago de Compostela se llenaban de amigos que te visitaban desde cualquier punto de Galicia, ahora es mucho más tranqui.

También hay para todos los gustos musicales y ambientes. Yo recomiendo ir á la Casa das Crechas. La música es muy folki y, si tienes suerte puedes encontrarte con una actuación en directo.

Otro pub también con buen ambiente, es el Atlántico. Por aquí te puedes encontrar a gente del mundo audiovisual (gallego), que frecuentan este pub cualquier día de la semana.

Otro que musicalmente me gusta es A Reixa, aunque un poco claustrofóbico, sobre todo a última hora, cuando se llena de gente. 

Pero la verdad es que yo cuando salgo lo que quiero es bailar, y aquí la gente va al Chocolate, al Quintana y al Retablo, los dos últimos  con ambiente más juvenil e internacional, turistas y Erasmus es donde acaban aterrizando.

Sábado por la mañana en Santiago 

Después de descansar una poquita, hay que estar preparado para un día largo, pues hay muchas cosas que visitar en una ciudad pequeña como es Santiago de Compostela. 

Pero antes de nada hay que desayunar en Santiago de Compostela, y aquí te propongo un buen café en el bar Venecia. Si está mi amigo Óscar de Toro te preparará uno riquísimo como buen barista que es. 

Es un buen momento para organizar qué puedo hacer. ¿Hago el clásico del turista y me meto en la Catedral, haciendo colas, o me sigo perdiendo, cámara en mano, hasta que de la hora de comer? 

Oficina de Turismo de Santiago

Otra opción es visitar la oficina de Turismo de Santiago de Compostela, en la rúa do Vilar, y preguntarle a la gente de información turística. También puedes entrar en su web y descargarte las audioguías que te interesen.

Visitar la Catedral de Santiago de Compostela

Si te gusta empaparte de turismo cultural, evidentemente tienes que visitar la Catedral de Santiago de Compostela, obra faraónica de la Edad Media con gran cantidad de estilos superpuestos, donde destacan el arte románico y el barroco. 

Hay que recordar que es un lugar de peregrinación (para creyentes católicos, sobre todo), pues es meta de todos los Caminos de Santiago que durante siglos han llevado a los peregrinos hasta la tumba del Apóstol.

Hoy en día, tanto la ciudad como algunas de estas rutas de peregrinación son Patrimonio de la Humanidad. Pero yo no soy especialista en arte ni historia, y tampoco soy guía turístico, así que buceando cualquiera de las fuentes, o visitando su propio museo, podrás obtener muchísima más información. 

Una recomendación, compra (con mucho tiempo de antelación) los tickets de visita a los tejados y/o al Pórtico de la Gloria.

Plazas alrededor de la Catedral 

Como yo sí que la visité en varias ocasiones, lo que recomiendo es rodearla toda paseniñamente (“despacito”) y ver la vidilla que le dan los visitantes a cada una de las cuatro plazas que la rodea. 

Empieza por la coqueta Plaza de Platerías, la de la fuente de los caballos. Debe su nombre a los talleres de orfebres situados en los soportales que hay al lado de las escaleras y que hoy ocupan tiendas de joyas.

Es la única fachada de origen románico y delante de las escaleras (impares, no piques en el juego de “te apuesto lo que quieras a que no las bajas de dos en dos”) están la fuente con cuatro caballos esculpidos.

También verás  la Casa do Cabido, curiosa por ser un edificio-telón que se construyó para tapar la pared lateral del edificio contiguo y darle coherencia al conjunto.

De frente, a la izquierda está el Museo de la Peregrinaciones, pero ese ya que para quién tenga mucha ansia.

Continuando el recorrido alrededor de la Catedral nos desplazamos hacia la Plaza da Quintana (de Vivos), amplia explanada dónde se sitúan varias terrazas de cafeterías que en días de sol sin viento son un lujazo, como el precio de sus cafés.

 Es imponente el paredón que verás de frente (la trasera de un convento de monjas de clausura), pero si sigues el lateral de la iglesia verás la tienda oficial de la Catedral.

A continuación un monolito cuya sombra nocturna refleja un peregrino, y finalmente una valla que cierra la famosa Puerta Santa. 

Puerta Santa de la Catedral de Santiago de Compostela

Esta puerta se abrirá a finales de este año 2020, como todos los 31 de diciembre previos a cualquier Año Santo Compostelano (aquellos cuyo 25 de julio, día de Santiago, coincide en domingo), así que si vienes en 2021 podrás cruzarla y conseguir la “indulgencia plenaria”, ¡¡pecador!! 

Aviso: puede que en verano la plaza esté ocupada por actividades culturales/musicales diversas, con algún palco preparado para conciertos.

Siguiendo el zigzag al que te obliga callejón llegarás a la Plaza de A Inmaculada, un ir y venir de gente, pues la atraviesa la rúa da Acibachería. Estos son los últimos metros para miles de peregrinos que ansían terminar su “camino” (los que hagan el Francés, el Primitivo y el del Norte). 

 

De frente está el Seminario Menor Compostelano, adjunto al magnífico Monasterio de San Martín Pinario, benedictino, y cuya entrada (con preciosa escalinata) está a escasos 200 metros. 

Es muy conocido pero mucho menos visitado que la Catedral, aunque tiene varios elementos de interés como son la fachada, el retablo, el coro y Museo de Tierra Santa, con piezas únicas en el mundo.

Volvamos a la Plaza de A Inmaculada, donde hay muchos puestos de joyas de azabache que verás en muchos escaparates de joyerias de Santiago de Compostela. 

Praza do Obradoiro

Descendamos ya hacia la Praza do Obradoiro a través del acústico Arco de Xelmírez, con escaleras incluidas… y sesión musical. Muchos artistas exponen aquí a la variopinta audiencia sus composiciones (de todo estilo musical).

Una vez llegado a la plaza dirígete hacia el centro de la misma y admira la imponente fachada de la Catedral.Túmbate como los peregrinos y disfruta (y fotografía) la estampa. 

Cierra los ojos y escucha todos los idiomas del mundo, hoy en día la ciudad se ha convertido en un crisol de culturas cuyas gentes vienen hasta esta plaza no solo por la religiosidad, sino también por la espiritualidad que trasciende el final “su” viaje.

Si miras de frente a la Catedral, a tu derecha está  el Colexio de San Xerome, sede del Rectorado de la Universidad de Santiago de Compostela y cuyos claustros (éste y el del contiguo Pazo de Fonseca) son visitables.

Detrás está el Pazo de Raxoi, palacio neoclásico del s. XVIII y sede actual del Ayuntamiento local. 

Y a tu izquierda está el hotel más emblemático de la ciudad y de toda Galicia, diría yo. El Hostal de los Reyes Católicos, antigua leprosería en la Edad Media, fue reconvertido hace algunas décadas en el Parador de Santiago de Compostela, uno de los mejores de toda España. 

Entra y visita también su museo, con claustros y salas incluidas, quedaros a dormir será toda una experiencia que os recomiendo si podéis algún día.

Ya va avanzada la mañana, y de caminar lentamente y parándonos a fotografiar todo detalle antes de proseguir el paseo propongo parar a tomar un café

Café Casino en rúa do Vilar 

Es caro, pero el lugar merece la pena. Se trata del Casino, en la rúa do Vilar, para el que nos dirigiremos hacia la colorista Plaza de Fonseca (te pueden hacer un retrato con una cámara antigua frente a la fuente o a la Universidad) y atravesaremos parte de calle da Raíña.

Es un espacio amplio, de madera (suelo, techo y paredes talladas) y con un mobiliario de época. Además tiene un piano, aunque rara vez tiene un ‘manitas’ a las teclas.

Mercado de Abastos de Santiago

Es el 2º espacio más visitado de la ciudad.  Aquí hay vecinos haciendo las compras de la semana, aunque mezclados con algún turista absorto por el ambiente y el producto.

 Entra en ella y recorre todos los pasillos, el de la carne, el de las verduras, el del pescado… La sensación de comprar calidad se ve a cada paso.

Dentro del edificio también hay un sector dedicado a la restauración, la Nave 5, y que utiliza el producto propio de la plaza. De hecho en alguno puedes comer llevándole tú la compra (ellos te lo cocinan, y te lo cobran claro está).

Tomar el aperitivo y picar algo 

Pero ya se acerca la hora de comer y la sesión vermú (o de vinos, o de cañas) es mejor al aire libre en la calle lateral del Mercado, la rúa das Ameas. 

Se está convirtiendo en otro “corredor gastronómico” con la apertura de nuevos y prestigiosos locales. Así, a los Abastos 2.0 y Pazo de Altamira ya existentes, donde ya puedes tomarte algo y comer.

Recientemete los reconocidos chef gallegos Lucía Freitas y Pepe Solla abrieron sendos conceptos novedosos de restauración. 

La primera con una bocatería moderna, Lume, a modo de street food pero pausado y con buen producto (el mercado lo tiene enfrente); el segundo con un restaurante más amplio, La Radio Pepe Solla.

Comer en A Horta do Obradoiro

Aunque yo soy de los que se toma un vinito (o dos) por aquí y me voy a comer a “casa” de un amigo. Previamente (la semana anterior) ya llam Tlf. 881 031 375 a Kike Piñeiro para que me tenga reservada mesa en A Horta do Obradoiro.

A Horta do Obradoiro es su proyecto personal –junto con su socio Eloy Cancela– de “cociña miuda”, sencilla, centrada también en el producto, tanto de mar como de tierra. Comer allí, a escasos 200 metros del Obradoiro (hay que bajar desde la plaza, delante del Parador, hacia la calle Hortas, es una de mis recomendaciones. 

Para terminar, pide en A Horta do Obradoiro que te dejen tomar el café en la terraza, al aire libre, y disfrutar de ese jardín con vistas. Todo muy bucólico. Tómalo con calma, que caminamos mucho… y lo que te rondaré moreno.

Enfrente donde también está Casa Marcelo es otro lujo, el local transmite una tranquilidad enorme y el ambiente es muy calmado, perfecto para saborear más los pescados del día  y sus platos tan vanguardistas. 

A salir si quieres puedes ir a tomar otro café, o un digestivo, a la terraza con jardín más bonita de Santiago de Santiago de Compostela, la del Hotel Costa Vella. Sí, es a donde quiere ir todo el mundo, pero es chula de verdad.

Otro hotel que me gusta recomendar porque es un gustazo alojarte en Hotel Costa Vella y disfrutar del entorno. 

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Un paseo por  la Alameda de Santiago 

Ya paseamos por gran parte de la zona vieja de la ciudad, y entre vinos, monumentos y gastronomía se podría decir que la tenemos controlada, así que por la tarde visitaremos algunos parques que la rodean. 

Comenzamos por la Alameda de Santiago, así que dirijámonos hacia el Franco y Porta Faxeira. Cruzamos el paso de cebra y nos adentramos en este pequeño bosque urbano, y espacio al que acuden a pasear, correr o sentarse en sus bancos a todas horas del día.

Nada más dar unos pasos nos encontramos con uno de los hitos de la ciudad como son las dos Marías, una estatua colorista en honor a dos mujeres de mediados del s. XX. 

Maruxa y Coralia, que así se llamaban, paseaban diariamente por la ciudad a las 2 de la tarde, vestidas y maquilladas de manera excéntrica, mientras flirteaban con los estudiantes. Aunque su intrahistoria de persecución del Franquismo (su familia era anarquista) tiene mucha chica.

En el cruce nos vamos por la derecha hacia el Paseo da Ferradura, cuyo inicio del trazado divisamos desde abajo como un túnel de árboles que ofrece una sombra ideal para días de mucho calor.

Dejamos la cafetería Alameda a mano izquierda y pasamos entre unas columnas (de la Liga de Amigos de Santiago de Compostela) que nos marcan el punto de partida. A mitad de esta primera recta ascendente, en uno de los bancos que hay a cada lado, observamos una estatua de otro personaje curioso. 

Ese hombre metálico, sentado de forma rectilínea, con los brazos y piernas cruzados y con gafas redondas y barba prominente no es otro que Ramón María del Valle-Inclán, el insigne dramaturgo y novelista de la Generación del 98. Foto con él y continuamos.

Árbol de los Enamorados

Al final de esta recta tenemos otra magnífica vista de la Catedral de Santiago de Compostela, limpia de edificios, en un magnífico mirador situado junto al lado de un eucalipto centenario, rodeado de un banco, el Árbol de los Enamorados.

Paseos por el casco histórico 

Es media tarde aún y queda mucho por visitar. Seguiremos de parques, pero antes hacemos otra paradiña cultural. Nos dirigiremos hacia la zona de Bonaval y de un tiro eliminamos cultura y naturaleza, entremezclados con total armonía con las intervenciones allí realizadas. 

Atravesaremos otra vez la zona vieja (ya ves que es muy pequeñita y que se recorre de punta a punta en un periquete) desde Porta Faxeira. Es un trayecto pequeñito pero que sin querer pararemos cada dos por tres a hablar con alguien, a curiosear alguna tienda o fotografiar cualquier estampa, con o sin gente. 

Continuamos por la plaza del Toral, o Toural, donde está el Fundación Eugenio Granell, cuyo museo alberga las colecciones surrealista y étnica del propio artista (pa’quién quiera). 

Encima de la puerta hay un blasón, y en el tejado una escultura de alguien sujetando el globo terráqueo (se dice también que lo dejará caer el día que pase una virgen por debajo…).

Enfrente, bajo los soportales, hay una tienda de golosinas muy curiosa y que ya es una imagen de la ciudad, Pecados de Compostela. Párate a comprar algo, inclumple con alguno de los siete pecados capitales y continúa caminando por las Orfas (Huérfanas) y el Preguntoiro.

Llegamos nuevamente a la plaza de Cervantes (¿ya te has situado?) y transitamos por un trozo del Camino Francés, pero a la inversa, bajando por Casas Reais, pasando por delante de la capilla de las Ánimas. 

Observarás a cada paso que das que hay infinitud de iglesias y edificios eclesiásticos, ya sean de culto o pertenecientes a alguna orden religiosa, y es que se nota la mano histórica de la Iglesia.

 Al llegar a la porta do Camiño (una de las puertas de entrada al Santiago medieval, cuando la ciudad tenía murallas) cruzamos en diagonal (¡por los pasos de cebra, eh!) y subimos hasta San Domingos de Bonaval.

Museo do Pobo Galego y CGAC

 A la derecha está la iglesia, desacralizada, y asociada a la memoria galleguista, pues alberga el Panteón de Gallegos Ilustres (aquí están enterrados, entre otros, Castelao y nuestra Rosalía, la de Castro no la cantante). 

De frente está el Museo do Pobo Galego, un museo etnográfico con numerosas piezas de valor y objetos de la agricultura, la ganadería, el mar, el traje gallego o los oficios artesanales. 

Pero quizás el “must” de esta visita es la escalera tricoidal, obra de Domingo de Andrade, emblema del barroco compostelano. Comprobarás que cada tramo es independiente. Ya fuera del Museo –justo enfrente– está el CGAC, el museo de arte contemporáneo de la ciudad y primero de Galicia. 

El Centro Galego de Arte Contemporáneo es obra del portugués Álvaro Siza y sus formas (rectilinias) exteriores e interiores, con espacios amplios y contrastes lumínicos, son más interesantes que las propias exposiciones que allí se muestran.

Parque de Bonabal 

En la salida vamos a mano izquierda y nos adentramos en otro parque emblemático de la ciudad, el Parque de Bonaval, cuyo actual diseño es también de Álvaro Siza, y de la paisajista Isabel Aguirre.

Hay que pasearlo todo (10 minutiños), las cuestas y las zonas frondosas, y después escoger en qué ladera nos echamos en el suelo para descansar una poquita.

Tomar el sol y escuchar el silencio, sólo interrumpido por el piar de los pájaros, los ladridos de algún can y las conversaciones lejanas de aquellos jóvenes han venido a hacer lo mismo que nosotros, o leer. 

La mejor loma, y más concurrida, seguramente sea la que está encima de los nichos del antiguo cementerio. Las vistas, sobre todo al atardecer son chulísimas.

Tomar algo antes de cenar 

Es hora de tomar un cervecita con vistas, y para esto nos dirigimos al Momo, así que volvemos a la Porta do Camiño y vamos por Virxe da Cerca hasta enfrente del Mercado que visitamos por la mañana. 

Es un pub con una terraza impresionante y desde donde se observa otro de los parques míticos de la ciudad, el parque de Belvís, con el Seminario Menor en lo alto. 

Escoge una mesa y pídete lo que te apetezca, el solpor (“atardecer”), el ruido de los chorros de agua, la abundante vegetación y la compañía harán lo demás.

Ya con el luscofusco (última luz del día) nos vamos a tomar un vinito y picar algo, que ya hace hambre. Volvemos hacia la Porta do Camiño (pasaremos muchas veces por este punto tan “peregrino”, pues desde aquí sólo les queda medio quilómetro a los caminantes) y subimos un tramo de Casas Reais.

Entraremos en Casas Chico, una antigua ferretería rehabilitada con gusto y nos pediremos un vino para acompañar una ración de pulpo á feira. Aquí cerca también está La Flor visita casi obligada de la gente cool de la ciudad, perfecto para tomar unas cañas mientras observas el ambiente local.

Cenar en O Dezaseis, todo un acierto

Cae la noche y es hora de cenar. Nos desplazamos 300 metros atrás por el Camino Francés (sí, atravesamos otra vez la Porta do Camiño) y subimos un tramo de la rúa de San Pedro, hasta el número 16. 

Allí cenaremos, jugamos sobre seguro (yo vengo mucho), en la casa de comidas O Dezaseis. Como siempre, hay que llamar previamente para reservar, 981-564-880 pues es la noche que más gente tiene, entre habituales y turistas. 

Suso, uno de los dueños es el perfecto anfitrión, tendrá preparada una mesa y siempre da gusto visitarlo y recibir  el cariño de un gran amigo como es el.

Puedes pedir  a carta o dejar que te recomienden ellos, que siempre tienen buen ojo y gusto. Acompañamos la paparota, eso sí, con un tinto de la Ribeira Sacra (un Vía Romana de mi amigo Juan Luis), y dejemos que la sobremesa fluya.

Y tras esta jornada tan larga, y cansina (todo hay que decirlo), lo mejor es irse a descansar, que comidas y bebidas ya vamos servidos, aunque si queréis salir de noche  es una buena opción.

Tengo pendiente mis recomendaciones de hoteles en Santiago  de Compostela y espero hacer un post en breve. 

Domingo por la mañana en Santiago de Compostela

Ya el domingo cambiamos de lugar de desayuno y nos vamos al Derby, en la plaza de Galicia. 

No tiene la mejor atención pero sí es muy internacional y con una decoración de otra época (madera de caoba traída de Cuba, barra de mármol de Carrara y vidrieras italianas) que te traslada a cuando allí tertuliaban Valle-Inclán, Rafael Dieste, o más recientemente Carlos Casares.

Hoy, turistas y peregrinos pueblan las mesas de un café que estaba situado en diagonal al antiguo edificio Castromil, obra modernista de Antonio Palacios que el “Desarrollismo” tiró abajo (pregunte por alguna foto, ya verás que chulo era).

Cidade da Cultura de Galicia y Monte Gaiás

Propongo pasar la mañana en la Cidade da Cultura de Galicia y visitar sus diferentes espacios en el Monte Gaiás yo recomiendo el transporte urbano. En alguna de las paradas de bus cercanas hay que buscar la línea 9 o la C11 que pasan cada hora. 

Allí arriba tenemos de todo, desde zonas infantiles (el Parque da Balea), a zonas verdes (el parque botánico, el xardín literario o el Bosque de Galicia), pasando por supuesto por los contenedores culturales.

 El Museo Centro Gaiás (siempre hay alguna exposición, además de la permanente), la Biblioteca y Arquivo de Galicia o las Torres Hejduk, y cantina. Toda la idea de Peter Eisenman, ganador del concurso internacional que se celebró a finales del siglo pasado, es una auténtica ida de olla, pero impresionante, que por momentos te dejará con la boca abierta. 

La mezcla de modernidad con naturaleza, con la ciudad de piedra de fondo es un contraste digno de fotografiar. Te podrá gustar o disgustar, pero lo que no te dejará es indiferente.

Tomamos de vuelta la línea 9 y nos bajamos en la parada de Os Concheiros. Seguiremos esa calle (que es Camino Francés, el tramo anterior al que realizamos ayer) y llegaremos hasta el Cruceiro de San Pedro.

 Desde allí divisamos las torres de la Catedral y observamos el movimiento de gente entre algunos bares que están abiertos.

Comer en A Maceta

Nos adentramos un poco por la rúa de San Pedro (por el lado opuesto al de ayer) y entramos a tomar algo en el bar de unos amigos (Santi y Marco), el TS A Casa. Es para hacer tiempo mientras me preparan una mesa enfrente (por supuesto, reservé 981-589-600 ya con antelación), en A Maceta.

A Maceta es otro de mis locales favoritos donde cocina otro chef amigo Jorge Gago, revelación estos últimos años entre los fogones gallegos y Premio Cociñeiro Novo 2017. A Jorge lo conocí en Barcelona antes de que abriese este local.  Tengo pendiente hacer un post sobre este local en el blog, espero tenerlo listo en breve. 

Y como buen comensal que soy, me vuelvo a dejar recomendar, eso sí, hoy acompañaré la comida con un blanco de mi tierra, un albariño de Rías Baixas.

De vuelta al hotel me perderé una vez más entre calles de la zona vieja o por los caminos del Parque de Belvís que me llevarán hasta mi coche… y a mi casiña.

Espero que este recorrido por Santiago de Compostela os sirva y os inspire. Espero vuestros comentarios  y recomendaciones. 

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